viernes, 27 de febrero de 2009

LOS KOALAS


El koala (o, menos frecuente, coala) (Phascolarctos cinereus) es una especie, de mamífero marsupial arborícora cuyo aspecto recuerda al de un oso de peluche, con hábitos tranquilos, parecidos a los de un perezoso.

El koala alcanza una longitud corporal de 76 cm; el cuerpo es rechoncho y está cubierto de pelo suave y de color marrón grisáceo. La cabeza es grande y redonda, y tiene unas orejas peludas, grandes y redondeadas.

La dentadura del koala está adaptada a su dieta herbívora, y es similar a la de los marsupiales diprotodontos: canguros y wombats. Tienen afilados incisivos para cortar hojas al frente de su boca.


Las extremidades posteriores son cortas, con pies grandes dotados de cinco dedos; cada mano tiene cinco dedos, dos de ellos opuestos a los otros tres; cada dedo posee una garra fuerte y grande. Las patas traseras no tienen garras en el dedo mayor, y el segundo y tercer dedo están fusionados para formar un garfio con el que pueden extirparse las garrapatas, de las que sufren a menudo.Estas características hacen que el koala esté perfectamente adaptado a su vida arborícola, y es fácil de observar en los bosuqes de eucaliptos del este de Australia, que constituyen su único hábitat, así como su fuente de alimento, pues este animal solo come las hojas y las yemas de estos árboles. Los koalas que habitan en climas menos cálidos son generalmente más grandes y tienen el pelaje más oscuro y espeso que aquellos que viven en climas más cálidos. A pesar de estas adaptaciones generales, hay también excepciones.


Los machos se distinguen de las hembras por la bolsa testicular, así como por la glándula que tienen en el pecho, y que desprende olor. Las hembras, a su vez, se identifican por la bolsa o marsupio. Además, normalmente son más bonitas, lo que se debe a sus facciones y a su menor estatura. La bolsa es como la del wombat (otro marsupial australiano) y, al contrario que en los canguros, la abertura de la bolsa se encuentra en la parte inferior de ésta. Los machos adultos pueden ser hasta un 50% más grandes que las hembras adultas, y, además de tener la curvatura de la nariz más pronunciada, la forma de su cabeza es algo diferente a la de las hembras.La hembra pare una única cría de 5,5 g. de peso, que se desplazará hasta la bolsa marsupial de la madre nada más nacer, y permanecerá en ésta durante seis meses, alimentándose de leche; después de este periodo de lactancia, y como paso previo a la alimentación vegetariana propia del adulto, el joven koala se alimenta de una especie de papilla semidigerida que la madre produce por el ano. Este fenómeno parece que explica la posición de la bolsa marsupial en el koala, la cual está abierta hacia atrás, pues de este modo facilita el acceso de la cría al alimento materno. Esta también es una técnica para evitar que el joven Koala muera, ya que carece de las bacterias en el estómago que le ayudan a neutralizar el veneno del eucalipto.


Como animales nocturnos que son, poseen buenas facultades auditivas. Su vista es, sin embargo, más bien mediocre. La gran nariz de los koalas es excepcionalmente sensible. Les da información acerca de todo lo que concierne a la supervivencia, su territorio y el apareamiento.


Los koalas viven en los árboles y realizan la mayoría de sus actividades de noche. No se encuentran cómodos en el suelo, donde caminan a gatas. Para ahorrar energía, duermen 20 horas al día, más que los perezosos, que duermen unas 18 horas diarias. Sus depredadores naturales son los dingos, las lechuzas, las águilas, los varanos, los buitres y las serpientes pitón. Las épocas de sequía y, sobre todo, los incendios, también pueden resultar peligrosos para ellos.

El koala es un animal tranquilo y suele permanecer en el mismo árbol durante varios días. El macho es más activo que la hembra y se alimenta durante el día; por el contrario, la hembra pasa el día durmiendo y busca su alimento por la noche. El koala duerme hecho un ovillo sobre las ramas de los árboles, a las que se agarra con sus manos y pies. El koala era fácil de encontrar en la antigüedad en todos los bosques de eucaliptos de Australia, pero su piel empezó a ser valorada y fue objeto de una caza intensiva hasta 1930, año en el que el gobierno australiano se comprometió a proteger esta especie. Son tan pacíficos y sedentarios que no intentan huir cuando van a ser capturados en aquellas regiones donde no están protegidos aún. Estudios recientes indican que hay bastantes menos koalas en estado natural de los que se creía.


Los koalas se alimentan casi exclusivamente de las hojas y corteza, así como de los frutos del eucalipto. En toda Australia solo aprovechan poco más de 70 de las cerca de 500 especies de eucaliptos conocidas, incluso en algunos lugares sólo 5 ó 7 especies. Dentro de una zona delimitada, normalmente no se aprovechan más de dos o tres especies de eucalipto como fuente de alimento. Muchos otros árboles, incluidos los que no son eucaliptos, son usados como fuentes de alimentación o para otros fines (por ejemplo, para descansar o dormir).

Un koala adulto necesita entre 200 y 400 gramos de hojas al día. Son muy exigentes a la hora de elegir sus alimentos: primero estiran un brazo y cogen con mucho esmero algunas de las hojas elegidas; luego las olisquean con cuidado antes de darles un bocado; y, por último, las mastican hasta hacerlas una papilla y se las tragan. Los koalas beben muy pocas veces; se cree que koala significa ‘no bebe’ en el lenguaje aborigen. Sacian la sed fundamentalmente a través de la abundante agua de las hojas de eucalipto. También obtienen agua de las gotas del rocío y de la lluvia. No obstante, en las estaciones secas y a pesar de los riesgos que corren, van hasta las aguadas.


Los koalas pasan la mayor parte del tiempo en los eucaliptos. Estos musculosos animales son unos grandes trepadores. Se caracterizan por tener un cuerpo pequeño y regordete y unas extremidades relativamente largas. Sus manos, pies y garras reúnen las cualidades necesarias para agarrarse y balancearse en las ramas. Intuitivamente, los koalas intentan protegerse del peligro en las ramas de los árboles. En las urbanizaciones, trepan por las paredes, vallas, postes de luz y letreros de las calles.

Si los koalas quieren subir a un árbol, brincan desde el suelo, se sujetan a la corteza con sus garras y, seguidamente trepan. Suben y bajan de los árboles siempre con la cabeza hacia arriba. Normalmente, descienden lentamente, ya que sólo utilizan una pata. Generalmente, los koalas solo descienden de un árbol para llegar a otro. Aquí les acecha la mayoría de los peligros. Cuando caminan, adelantan primero la mano derecha, después el pie izquierdo, la mano izquierda y finalmente el pie derecho. Y cuando corren, mueven pies y manos a la vez.


Los koalas pueden estar cómodos sobre una rama durante una hora. Mientras duermen, se sujetan a las horquillas para no caerse. El pelaje del trasero, que es especialmente espeso, les permite apoyarse en las ramas más duras. En los días fríos, húmedos y ventosos, los koalas se enrollan como una bola para ocupar menos espacio y desprender el menor calor posible. Cuando llueve, el agua se desliza por el lomo de los koalas como sucede con los patos. En los días calurosos, secos y bochornosos, los koalas no sufren, ya que el pelaje de su pecho, que es claro y largo, absorbe el calor. Y, cuando hace viento, su pelo se mueve y así se refrescan.


Los koalas cuentan con una amplia variedad de sonidos, que les permiten comunicarse a grandes distancias. Tanto las hembras como los machos gritan cuando tienen miedo. Emiten un ruido fuerte, como el de un bebé cuando quiere comer, que se produce en situaciones de estrés y normalmente suele ir acompañado de temblores. Los machos producen una especie de ronquido para manifestar tanto su presencia como para demostrar su posición social. A menudo suena como un ruido lejano, como cuando se pone en marcha una moto o como cuando gruñe un cerdo. Los machos se ahorran el gasto energético que emplearían en una lucha mediante el uso de los sonidos para establecer su posición dominante. Durante el período de apareamiento gritan mucho para que los otros animales perciban la posición del que grita.

La gestación de los koalas dura solo 35 días. Al nacer, la cría se arrastra por sí misma desde la cloaca hasta la bolsa. Nace ciega y sin pelo, pesa menos de un gramo y mide unos 2 centímetros. En la bolsa hay un músculo que evita que la cría se caiga. Normalmente solo nace una cría al año, en verano. Esta pasa entre seis y siete semanas dentro de la bolsa, donde beberá leche y se hará más grande.

Alrededor de las 22 semanas de vida, abre los ojos y empieza a mirar todo lo que ocurre fuera de la bolsa. Entre las 22 y las 30 semanas empieza a tomar, además de la leche, una especie de papilla que produce su madre. La papilla es un tipo de excremento que facilita a las crías el decisivo cambio de la leche a las hojas y se irá convirtiendo en la alimentación principal de la cría hasta que, cuando sea mayor, abandone la bolsa y empiece a tomar su comida tumbado en la barriga de la madre.

En todo este tiempo aprende a agarrar las hojas con las manos y a olisquearlas con cuidado antes de comérselas. Sin embargo, seguirá alimentándose con leche materna hasta que tenga un año. Debido a su gran tamaño, la cría tiene que sacar la mama por la apertura de la bolsa. Cuando empieza a alimentarse con hojas, la cría se desarrolla a mayor velocidad y su cuerpo se hace más regordete. A partir de entonces, la madre empieza a llevar a la cría a la espalda, aunque esta sigue buscando protección en la bolsa. Cuando se hace mayor, realiza sus primeras excursiones alrededor de su madre.

En torno a los 12 meses, la cría ya es lo suficientemente capaz de valerse por sí misma, por lo que su madre puede volver a quedarse preñada. Si vuelve a tener hijos, la madre deja de amamantar y de llevar a su cría, aunque admite que permanezca cerca, hasta que empiece sus primeras excursiones. Normalmente, la madre ahuyenta a las crías a partir de los 18 meses. No obstante, si la madre no vuelve a quedar preñada, la cría puede seguir bajo la protección materna hasta los tres años. Una vez que la madre la ahuyente, esta debe marcharse.

Las hembras que viven en estado salvaje suelen vivir unos 15 años. Los machos, sin embargo, viven una media de 10, ya que a menudo se dañan en sus peleas y normalmente tienen que moverse para vivir en zonas en peores condiciones. Por lo general, los koalas que viven en libertad tienen menor esperanza de vida que los que koalas en cautividad (las hembras alcanzan los 19 años). Especialmente corta es la vida de los koalas que habitan en áreas suburbanas o cerca de una autopista. Aquí la esperanza de vida de un macho se reduce hasta los dos o tres años.

(Información extraída de Wikipedia ^^)




Esta koala se llama Sam, y fue encontrada en Australia tras los incendios de hace un par de semanas. Pobrecilla, se bebió dos botellas de agua, y hasta le ponía la patita encima al bombero.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

me encanta la idea de adopcion ya que estos animales merecen atencion ya que son seres pacificos y facilmente dañados sobre todo por el peligro de extincion que tuvieron en el sur de australia y luago verse afectados por el calentamiento global esta pesimo no es que sea favoritismo hacia el animal si no que es un animal que en verdad debe ser preservado
arriba los koalas, abajo el calentamaiento glo bal y a seguir riendonos de la vida para que se sonria con nosotros

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